El ritmo circadiano de sueño y vigilia está relacionado con la luz e implica dormir por la noche y estar despierto durante el día. Este ciclo está determinado y regulado por moléculas específicas de interacción intercelular (relojes biológicos).
El equilibrio neuroquímico que ocurre durante el sueño permite la regulación de procesos cognitivos reflejados en el aprendizaje, la memoria, estados de atención y que tienen influencia en la toma de decisiones y resolución de problemas. Por lo tanto, el sueño como estado fisiológico tiene un rol crucial sobre la función cerebral y la cotidianidad del individuo.
Sus modificaciones pueden dar lugar a distintas alteraciones del sueño y una forma de clasificarlas es la siguiente:
- Trastornos con somnolencia diurna excesiva: narcolepsia, síndrome de apnea del sueño e hipersomnia idiopática.
- Trastornos con dificultad para conciliar y mantener el sueño o insomnio.
- Trastornos de las conductas anormales durante el sueño o parasomnias (sonambulismo, terrores nocturnos, pesadillas).
- Trastornos del ritmo del sueño-vigilia.
- Trastornos con somnolencia diurna excesiva: narcolepsia, síndrome de apnea del sueño e hipersomnia idiopática.
- Trastornos con dificultad para conciliar y mantener el sueño o insomnio.
- Trastornos de las conductas anormales durante el sueño o parasomnias (sonambulismo, terrores nocturnos, pesadillas).
- Trastornos del ritmo del sueño-vigilia.
Dentro de estas alteraciones, la más frecuente es el insomnio, que se ha definido como la percepción subjetiva de dificultad del inicio, duración, consolidación o calidad del sueño, que ocurre a pesar de una oportunidad adecuada para dormir (por lo menos 3 veces a la semana durante 3 meses consecutivos), y que da como resultado alguna forma de alteración diurna.
Hay dificultad para:
Puede causar:

El insomnio puede ser agudo o crónico de acuerdo con su duración, se estima que el 10-15% de la población adulta ha experimentado insomnio crónico y hasta el 30 % insomnio agudo. A menudo los cambios en el estilo de vida pueden contribuir a aliviar el insomnio agudo ya que estos cambios pueden ayudar a que sea más fácil quedarse dormido:
El insomnio crónico se asocia a otras condiciones médicas, por lo que se sugiere, además de implementar las medidas antes mencionadas, contactar con un especialista para conocer la causa del insomnio y recibir un tratamiento adecuado.
